Historia de intriga
Era una familia feliz.Vivían en una casa de campo.Un dia la niña, de nombre Sara, salió a jugar con sus amigos al parque de al lado de su casa. Eran, aproximadamente, las ocho y media de la tarde y Sara tenía que volver. Llegaron las nueve y Sara seguía sin aparecer. Su madre estaba muy preocupada. Al ver que pasaba el tiempo y la hija no venía, sospechó que la habían secuestrado y se puso a buscarla. La madre ya no dormía, no comía, se pasaba las veinticuatro horas del día investigando quién podía ser el secuestrador.
Tenía mucho miedo de que le hubieran hecho algo. Recorrió todas las ciudades y pueblos que rodeaban la zona donde vivían. Llegó incluso a pensar que el principal sospechoso podía ser el vecino de enfrente, porque había observado, que no paraba de mirar a la niña y tambien solía hacerle muchas preguntas.Así que se puso a seguirle durante las veinticuatro horas del día. Al día siguiente, se levantó a las seis de la mañana, cogió el coche y siguió a su vecino.Vió que entraba en los grandes almacenes de un pueblo cercano.Como el vecino se metió dentro, ella no pudo hacer nada más que esperar a que saliese. El almacen tenía cuatro puertas y salió por otra y le perdió de vista.La madre estaba muy triste porque veía que ella sola no podía con todo. Entonces decidió pedir ayuda a su tio, que tenía algo de idea de estos temas. El tio se puso a modificar fotografías para encontrar algún perfil del posible secuestrador. Ella, mientras tanto, todas las noches, hacía vigilancia enfrente de la puerta del vecino. Éste salió de casa, cogió el coche y se dirigió hacía los grandes almacenes.
Lo volvió a seguir y, esta vez, decidió entrar. Al entrar, vio a su hija sentada en una silla atada y con la cara muy pálida. Se escondió detrás de unas cajas grandes de madera y, cuando el secuestrador estuvo delante de las cajas, lo tiró de un empujón cayendo ésta encima de él. El hombre se quedó tirado en el suelo sin poder levantarse y la madre aprovechó para salvar a su hija. La soltó, le preguntó qué tal estaba y la tranquilizó. La niña le contó que el vecino la había forzado, que le emnpezó a dar besos y que, si no hacía lo que él le decía, la amenazó con meterla en una bañera con la cabeza dentro. La madre,muy asustada, llamó a la policía mientras se dirigían al hospital. Al vecino lo liberaron despues de dos años en la cárcel, pero le hicierón desalojar la casa y le mandaron fuera de la ciudad. La niña tuvo vigilancia veinticuatro horas durante tres años. La madre intento rehacer su vida con más seguridad pero no pudo olvidar la angustia que pasó.


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