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Orfeo

Categoría: Narración

01/06/2008 GMT 1

Novelita escrita entre todos

prometeo @ 22:22

Capítulo 1 EL ENCUENTRO

Era una mañana como otra cualquiera. Carmele se levantaba todos los días a las siete, desayunaba y se vestía. Cuando estaba ya lista, salía a coger el autobús para la Universidad. Lo esperaba leyendo su libro favorito, “un día cualquiera". Pero hoy, mientras iba a la Universidad pensó que no sería un día como los demás. Llegó al lugar de destino. Se bajó del bus y se dirigió a la clase. Mientras esperaba que llegase el profesor, notó algo extraño. Vio a gente nueva por los pasillos con una vestimenta un poco rara. El profesor tardó mucho en llegar, y cuando llegó sonó el timbre del descanso. Carmele decidió ir al baño y entró tranquilamente, pero se chocó con un chico alto. El chico muy educado le dijo:

   -¡Tranquila! ¡No pienses mal, que sólo me han contratado para  arreglar los baños y, por suerte, me ha tocado en el de  chicas!

Ella le respondió:

   -No te preocupes. No pasa nada. Ya me iré a otros baños.

El chico sintió un flechazo y le dijo.

- Por cierto.. discúlpame por ser tan mal educado, pero nos deberíamos haber presentado.

Ella sonrojada le respondió:

 -Mi nombre es Carmele y estudio empresariales en esta Universidad. Tú ¿cómo te llamas?

 -Mi nombre es Jose. Soy obrero y tengo veinte años. En vez de estudiar, ya ves lo que me ha tocado.

Tras haberse presentado, ella, insinuándose un poco,  le pidió un favor

-Ya que me has pedido disculpas por el choque que hemos tenido, me lo podrías recompensar de alguna forma.

Él con el corazón palpitando le dijo:

 - Te aseguro que nos volveremos a ver. Este es mi número de teléfono.

Carmele tuvo que volver a la clase y se despidió con dos besos.

Jose se quedó confuso. ¿Sería buena idea llamar a Carmele?

  Capítulo 2: El amor nace  

Al cabo de varios días de pensar en ella, Jose se decide, por fin, a invitar a salir a Carmele.

  -  Carmele, soy Jose. ¿Te acuerdas de mí? 

   -   ¡Cómo no voy a acordarme! 

   -  ¿Te gustaría salir este fin de semana a dar una vuelta por ahí? 

   -    Bueno. Sí. ¿Cómo y cuándo quedamos? 

   -   ¿El sábado a las ocho, en la Virgen Blanca? 

   -   ¡Vale!. Ahí nos veremos. 

   -   ¡Agur! 

   -   Agur!! 

Llega el sábado a las ocho y Jose se dirige a la Virgen Blanca. Cuando llega, ahí está esperándolo Carmele. Se saludan y se dan dos besos.  

-         ¿Qué tal estás? ¿Llevas esperando mucho? 

-         No, no. Acababa de llegar.  

         ¿Vamos a cenar? 

-         ¿A dónde? 

-         Al Andere. Invito yo. 

-         Vale 

Jose y Carmele se dirigen al restaurante. Al llegar piden una mesa para dos. Terminan de cenar y se ponen a hablar cada uno de su vida. Cuando Jose se da cuenta y mira el reloj ya son las doce y media.

 -         ¿Vamos a algún bar a tomar algo? 

-         Lo siento, pero es que me tengo que ir porque mañana quiero madrugar para estudiar. 

-         Bien. Vale. ¿Te llevo en el coche? 

-         Si  no es mucha molestia… 

Salen del restaurante, cogen el coche de Jose, se montan ambos y Jose pone rumbo hacia la casa de Carmele. Al llegar la acompaña hasta su portal. 

-         Muchas gracias por traerme. 

-         De nada. ¿Te lo has pasado bien? 

-         Sí. Ha estado bien la cena. 

-         ¿Te gustaría quedar otro día para salir por ahí? 

-         Sí, por supuesto. 

Jose se acerca  y le da un beso largo en los labios. Ella se deja llevar. Al cabo de un tiempo se separan. 

-         Bueno.. Agur. Me tengo que ir ya.  

-         Agur. 

Capítulo 3 . EL AMOR VENCE A LOS ENEMIGOS PERSONALES

A partir de ese encuentro las citas empezaron a ser muy frecuentes y el amor entre ellos surgió de una forma natural. A los padres de Carmele no les hacía ninguna gracia esta relación e intentaron deshacer el vínculo que había entre ellos. Pero su amor era tan inmenso e inimaginable que podía vencer todos los obstáculos.Cada día, Jose y Carmele estaban más juntos. Salían de noche, a comer todos los días.. Jugaban a un minigolf que se encontraba en un centro cívico cercano…Él no paraba de sorprenderla con sus regalos y sus besos.Fueron unos meses de felicidad para los dos. Ninguna mala noticia logró sacarles esa enorme sonrisa.Pero muy cerca de Jose y Carmele se encontraba un hombre vestido de traje, camisa y corbata. Era un muchacho inteligente, astuto y envidioso. Estudiaba en la Universidad de Empresariales, la misma de Carmele. Se trataba de Mariano, el ex-novio de Carmele. Él había dolorido al separarse de ella. Lloraba como un niño y estaba descontrolado.Era uno de los más destacados en la Facultad. En los exámenes sacaba entre 9 y 8. Le habían ofrecido una beca para ir a Oxford o a la Universidad de Salamanca. Pero él no la aceptó. No porque no quisiera ir, sino por una sola razón: “ella”. Al enterarse del noviazgo de Carmele, se empeñó en deshacer la pareja. Día a día se sentaba en el sofá de su casa, a planificar como provocar la separación.Dos meses después, un día Jose y Carmele habían estado caminando por los lugares históricos de Vitoria-Gasteiz, visitando la catedral y paseando por el Parque de Florida y acabaron en casa de él. Mientras ella preparaba la cena, y  él se daba una ducha, en pleno silencio, sonó el teléfono. La estudiante contestó: 

-¡Hola!

-¡Hola!.Por favor, no cuelgues y escucha - dijo el desconocido con voz ronca. 

-¿Quién eres?- espetó Carmele con voz queda. 

-¡Estoy muy cerca de ti, pero no te asustes! 

-¿Qué quieres?- contestó Carmele asustada. 

-¡Yo, nada!.Quiero avisarte que, en una semana, Jose te engañará con otra! 

-¡Pero...!. ¿Qué dices? 

-¡Solamente la verdad! 

-¡No quiero que llames más! - gritó Carmele 

Ella colgó el teléfono. Estaba destrozada la pobre. Lloraba tanto que parecía las cataratas de Iguazú. Inmediatamente fue Jose a consolarla.Al día siguiente ella estaba más tranquila, relajada y volvió a sonreír. Decidieron realizar una denuncia a la policía, pero ella, después, se negó a hacerlo.Los días iban pasando y nada sucedía.Llegó el día séptimo después del acontecimiento del teléfono. Carmele comenzó las especulaciones e hipótesis con respecto a lo que dijo el misterioso hombre. Pero nada sucedía. José estaba acostado en el sofá-cama muy cómodo y tranquilo. Entonces, ella, se lo tomó como una mala broma. Al fin, todo parecía haber terminado. En esos instantes, Carmele decidió ordenar todo la casa de Jose. Todavía ellos no vivían juntos, pero se visitaban frecuentemente.La estudiante comenzó a fregar el piso, ordenar, limpiar - los típicos deberes de la casa. Se puso a lavar la ropa. En esos momentos se detuvo a mirar un sujetador y una braga roja. No podía recordar si era de ella. Empezó a atemorizarse porque no se acordaba y tenía miedo de que no fuera suyo. Estuvo 3 horas pensando y se le notaban ojeras del cansancio. Con mucha furia y una mezcla de nervios, llamó a Jose: 

-¡Ven para acáa, ya! - exclamó con un enojo tremendo. 

-Sí. Ya voy...¿Qué pasa?-interrogó inocentemente. 

-¿De quién es esta ropa?- dijo gritándole y dándole golpes en la cabeza. 

-¡Para!, ¡para! ¿Qué me estás diciendo? 

-¡No te hagas el sordo! - respondió Carmele 

-¡Pero si eso en tuyo! ¿no? 

-¡No! ¡Porque no lo reconozco!- impetó derramando lágrimas 

-¡Pero, mi amor! ¿Cómo vas a dudar de mi fidelidad? 

-¡Es que no sé de quién es! -dijo Carmele llorando desconsoladamente. 

-¡Tiene que haber una explicación para todo! 

-¡Yo, por ahora, me iré! ¡Tengo que reflexionar sobre esto! ¡No sé si voy a volver! ¡Adiós! 

-¡Espera! ¡No te vayas! ¡Te juro que no te engañé! 

-¡Lo siento ! ¡ Chao! 

Fueron los días más tristes de sus vidas. Jose no paraba de llorar. No tenía ni idea de lo que había ocurrido. Ella trataba de olvidarlo para siempre pero no podía. Su amor era más fuerte que el acero.En la semana siguiente, Jose estaba limpiando, ordenando…todo lo que hacía Carmele. Esto le ayudaba a recordarla cada vez más. En esos momentos, encuentra un reloj  de pulsera, de esos que se ponen en las muñecas. Era muy elegante, por lo que pensó que valdría mucho dinero, pero después de unos instantes se preguntó de quién sería eso. Él creyó que era de Carmele. Entonces la fue a visitar. Tocó el timbre de la casa: 

-¡Hola! ¿Quién es?-respondió Carmele mirando por la mirilla. 

-¡Yo! ¡Jose!. 

Para ella fue el momento más feliz de su vida. Intentó.... y le abrió la puerta. 

-¡Hola!- contestó Carmele con una voz muy dulce. 

-¡Hola! ¿Cómo estás? 

-¡Bien! ¿Y tú? 

-¡Yo, más o menos..pero bien! Vine para saber si este reloj es tuyo. 

-¿A ver? 

-¡Mira!- le enseñó el reloj con cuidado. 

-¡No! ¡Esto no es mío! 

-¡Pero...! ¡Si no es tuyo! ¿De quién es? 

-¡Entra a mi casa! 

-¡Permiso! Ellos volvieron a estar juntos. Se les notaba la felicidad que tenían antes. Esas sonrisas preciosas. Carmele tenía de nuevo los cachetes muy coloraditos. Pero, a su vez, estaban investigando el reloj, porque al parecer no era de nadie.Jose miró por la parte de abajo y encontró un nombre que estaba tallado a mano. Se lo enseñó a ella y decía Mariano. Carmele recordó ese nombre y no lo podía creer. Le contó a él la relación de este hombre con ella. Hubo un minuto aproximadamente de silencio, hasta que a Jose se le ocurrió una idea y gritó: 

-¡Él nos quiso separar! ¡Lo voy a matar! 

Ella trató de consolarlo y le ayudó a calmarse. Sus corazones volvieron a florecer.Pero Jose no pudo contener su ira. Entonces salió disparado de la casa. Mientras tanto, ella lo esperaba. Su cuerpo temblaba y, a su vez  le pedía a Dios que no sucediera nada terrible.Cinco minutos más tarde, sonó el timbre. Carmele abrió la puerta rápidamente. Era Jose. No presentaba ningún tipo de maltrato. No estaba despeinado. Sólo le dijo: 

-¡Te amo! ¡Te amo tanto que mi amor por vos llega hasta lo más infinito! 

Carmele mostró una fuerte sonrisa y le dijo: 

-¡Yo también! 

Todo terminó con un beso inigualable.         

Capítulo 4. El amor triunfa

Cada día que pasaba el amor que había surgido se hacía más fuerte, más intenso. Entre ellos había una conexión muy positiva. Ninguno de los dos podía prescindir del otro.¡Se les veía tan contentos! Era como si en el mundo sólo existieran ellos, nada hubiera a su alrededor Todos los días se veían. No podían estar ni un par de horas separados porque se echaban mucho de menos, les parecía una eternidad. Estaban muy enamorados. Cada minuto, cada segundo, lo disfrutaban al máximo porque tenían presente que nada es para siempre. No sabían lo que podía pasar con lo que había ocurrido con Mariano. Había sido muy fuerte para los dos y temían que llegara a ocurrir otra situación así. Pero sólo era por momentos que se ponían a pensar en eso.Su amor se había fortalecido al superar la situación. Carmele por estar pensando en Jose, descuidaba mucho el estudio e incluso llegó a tener notas demasiadas bajas y tuvo que recuperar. Jose, por el contrario, tenía más ánimos para trabajar porque quería complacer a Carmele en todo. Él se sentía muy culpable por las consecuencias de su relación en los estudios de Carmele y le dijo:   

- Amor, ¿por qué no nos dejamos de ver un poco para que superes tus estudios?   

- ¡Mi vida! Mis estudios me interesaban mucho más antes de conocerte, pero ahora, ya sabes que lo más importante que tengo eres tú.  

- Pero, por favor no dejes de estudiar, amor mío, que yo sé que en el fondo te interesa y puedes llegar a  arrepentirte algún día.   

-Dejémoslo así. Tratare de estudiar más pero, por favor, mi vida, no me pidas que dejemos de vernos. No podría soportarlo. Te quiero. Después de dos semanas a Carmele le volvió a ir muy bien en la Universidad y todo era como antes.Pasó un año. Iba bastante bien su relación y decidieron irse a vivir juntos. 

Capítulo 5 EL AMOR VENCE A LOS OBSTACULOS MATERIALES 

Con la convivencia, la relación entre ellos empezó a complicarse. Era Navidad. Carmele estaba muy disgustada con Jose, porque  se había gastado casi toda su paga extraordinaria en las máquinas tragaperras. Debido a eso, no tendrían suficiente dinero para poder comprar los regalos a sus correspondientes familiares.Jose, enfadado porque Carmele no paraba de echarle la bronca, decidió irse de casa dando un buen portazo para intentar desahogarseCarmele se puso triste y llamó a una amiga, que se llamaba María, para intentar desahogarse 

-Hola -Hola. ¿Qué tal Carmele? ¿Qué te pasa? Es que te noto triste. 

-Nada, chica. Este tío, que cualquier día me va a matar de un disgusto. Ha cogido y se ha ido enfadado. 

-¿Pero qué ha pasado? 

-¿Te acuerdas que te comenté lo de que, por fin le iban a dar un incentivo más en Navidad? 

-Si. 

-Pues va el listo de él, y se lo gasta en las máquinas tragaperras. 

-Pero tu no te preocupes ,chica, que ya verás como se arregla todo. 

-Al menos eso espero. En fin... no te amargo más con mis problemas. Ya nos veremos, que me voy al Súper. Hasta luego, María. 

-Vale, ¡Y no te pongas triste! Adiós. 

-Adiós. Carmele se fue al Súper del Corte Inglés.

Allí se encontró a Mariano, que estaba viendo televisiones porque se le había ocurrido comprarse una, pues  estaba forrado de pasta. 

-¿Qué tal Carmele? 

-¡Ah! ¡Hola! Bien, ¿Qué haces por aquí? 

-Nada, a ver si me compro una pequeñita televisión de “50 pulgadas” para mi habitación. Y tú ¿qué?, ¿sigues con el holgazán de tu marido? 

-Sí. Sí que sigo y no te permito que le insultes. 

-Bueno, vale,  no te pongas así, chica. En fin.. si quieres llamarme, me tienes para lo que me necesites ¿vale? 

Carmele, al oír eso pensó que Mariano era un cerdo pero.. , por otra parte, se le ocurrió una idea. 

-¿Ah, sí? ¿Para lo que necesite? ¿Y tú me dejarías 2000 euros? 

-¿Eing? ¿por..? ¿qué pasa?, ¿tu noviecito no gana lo suficiente?- dijo irónicamente

- Te lo advertí; me tenías que haber elegido a mí. Yo soy un buen...

Carmele interrumpiéndole. 

-¡Bueno! ¿Me los prestas o no? 

-No sé. ¿Qué ganaría yo a cambio? - dijo Mariano insinuándose... 

-Pues, de momento, lo único que ganarás de mí, será un tortazo como sigas acercándote. 

- ¡Bueno! ¡Como quieras! Sí es que.. de bueno, soy tonto. Mañana te hago un ingreso en tu cuenta. 

Al día siguiente, Carmele se despertó y fue a ver un rato la tele mientras desayunaba. Cuando vio a Jose que se había quedado dormido en el sofá 

- ¡Dios!, ¡ qué mono está cuando duerme!  y ¡qué mono es cuando está despierto! Si es que... Al rato mientras Carmele preparaba el desayuno, Jose se despertó. 

- Jose, ¿Sabes a quién me encontré ayer? 

-Hola. Bueno..  lo primero pedirte perdón. Lo siento por lo de ayer. ¿Me perdonas? 

-¡Pues claro que sí, mi cabezón! 

-Y bueno, ¿a quién te encontraste? 

-A Mariano.

-¿A ese imbécil?. ¿Y dónde te lo encontraste? 

-En el Súper. Y, por lo menos, gracias a él, ya tenemos regalos para esta Navidad. 

-¿No se te habrá ocurrido lo que yo creo, no? 

-Pues sí.  Esta misma mañana tendremos en la cuenta 2000 euros para gastos. 

-¡Pero,  Carmele!, ¡ese so gilip... luego va a estar tocándome los huevos! ¿Cómo se te ocurre? 

-Bueno.. para empezar.. ¡no le hubiera tenido que pedir dinero, si tú no jugaras tanto a la maquinita! 

-Vale, vale. ¡ Lo siento!. Dentro de lo malo... Si es que entre ese imbécil y tu padre me vais a sacar de quicio. 

-¡Anda!  ¡ Tómate el desayuno y calla! Que ya esta todo arreglado. -Vale. ¡Hay que ver qué bien cocinas! 

-Gracias. 

Y así solucionó su problema. Sellaron sus paces con un gran beso. 

Capítulo 6. El amor disminuye 

Llegó el verano, el esperado y necesitado verano. La capital vasca brillaba. Los árboles mostraban sus frutos y la ciudad se vaciaba. Jose y Carmele organizaron una pequeña salida a Donosti. Pasaron una semana en la playa. Se metían todas las tardes en el mar. Las olas acariciaban sus espaldas. Al anochecer, paseaban por la playa. El martes de esa semana dieron un paseo hasta “El Peine De Los Vientos. Se lo pasaron tan bien que se les olvidó que el lunes Jose tenía trabajo. El domingo volvieron a Vitoria. Jose estaba trabajando en la obra de un banco; “Ing Direct”. Aparcó el coche en la acera de su calle y subieron al piso. Al llegar la puerta estaba  precintada. Jose se puso blanco y, sin mediar palabra, bajó las escaleras. Carmele no entendió nada. Entró en el piso y todo estaba revuelto.  -Llamaré al vecino. El sabrá.Llamó al vecino y éste le comunicó que no sabía nada. Carmele, cansada y al borde de un ataque de nervios, decidió dormir.Sonó el teléfono. Carmele, medio dormida, se levantó a coger el auricular. 

-¿Quién? 

-Soy yo. Jose. Escucha.. Estoy en la cárcel. Me he metido en un buen marrón. No vengas. Llama a un abogado...

Jose seguía hablando pero..ella se quedó de piedra al oírle. Carmele fue a la cárcel. Al llegar vio un alguacil. Se dirigió a él y le preguntó:

-Jose..¿dónde esta?

-Jose, Jose...Mmmmmmm. Me suena. ¡Ah... sí! Está en el juicio. ¡Rápido!. Dentro de nada sale. ¡Lo tiene claro...!Carmele se fue compungida a casa. Entre sollozos se tumbó en el sofá. Amaneció. Carmele se despertó y, justo en ese momento, sonó el teléfono. Era él.

-Jose. No sé qué ha pasado pero... 

-Escucha, Carmele....

-¡No! ¡Escúchame a mí! No me gustan tus secretos. Hasta que esto no se aclare no me llames.

Y colgó el teléfono.  

Capítulo 7.  La Separación 

Carmele había ido a casa de sus padres a pasar unos días para pensar un poco en todo lo ocurrido, aclarar su mente y tomar decisiones, al ver que Jose no era de fiar.  Si  la policía le había llevado a la cárcel, no era en vano. Aunque le hubieran soltado ya, ahora tenía muchas dudas y estaba muy decepcionada con él. Cogió su coche y fue a buscarle al  piso.En estos momento su decepción se había convertido en enfado, al pensar por qué, si tenía Jose algo que ver en el robo, no se lo dijo o, si vio algo raro en los obreros que ahora huían, por qué no se lo comentó a ella o a su jefe. Estaba fuera de sí. Seguía pensando y cada vez se lo creía menos. Ella no se daba cuenta pero la velocidad de su coche ya sobrepasaba la velocidad establecida. Un policía que estaba aparcado en una gasolinera, vio su velocidad y rápidamente subió a su coche y la siguió.El agente preguntó  el historial del conductor, copió la matricula y los registros aparecían a nombre de Sergio Ruiz y a continuación comprobó que era robado. Este coche se lo había regalado Jose a Carmele.Al saber que el coche era robado, el agente le dijo a su compañero que con el megáfono le exigiera  detener el coche y no ofrecer resistencia. Pero ella ya estaba muy lejos para oír esas palabras.Iba ya a llegar al piso., cuando giró bruscamente y en ese momento le sonó el móvil. Al agachar la cabeza  para recogerlo, escuchó y sintió que había atropellado a alguien. Frenó en seco. Estaba muy alterada. No sabía qué hacer. Seguía en el coche con el rostro pálido y muchos nervios.El policía que Carmele había dejado atrás estaba llegando pero se le había parado  el coche a causa de que estaba sin ponerle gasolina.Mientras tanto Carmele había salido y caminó lentamente hacia la persona que estaba en el suelo, ahora ya inconsciente y sin pulso. Estuvo a punto de desmayarse. No se lo podía creer. Era Jose con un maletín lleno de dinero que ahora estaba esparcido por el suelo. Le tomó el pulso  y  notó que era débil. Intentó recogerlo, como pudo, en el asiento trasero del coche. Fue rápidamente al hospital.Al llegar allí le preguntaron qué le había pasado y ella respondió: 

-Un coche lo atropelló y huyó en el acto. Lo he traído hasta aquí pero ya me voy. La policía únicamente encontró en el lugar de los hechos el maletín y la sangre. Comprobaron su ADN  y buscaron a Jose. Se enteraron que estaba en el hospital. Le interrogaron pero él dijo que no tenía idea de quién pudo haber sido y sobre el maletín opinó también lo mismo.Pasados unos meses Jose se recuperó y salió del hospital. Volvió al piso y en la mesa encontró una carta de Carmele donde le decía  que habían acabado con esa relación, que no la buscara, pues se había ido a otro país a seguir sus estudios. La posdata decía que no se creía cómo la había podido engañar todo ese tiempo y descubrir ese maletín en sus manos.Carmele continuó su vida y después de quince años volvió a Vitoria. Por una extraña casualidad se encontró con Jose. En un momento no supieron qué hacer pero se dijeron que hacía mucho que había pasado todo eso. El le comentó que estaba casado y con dos hijos.Ella se alegró por él y le comentó que tenía un buen empleo y que se había casado en Julio. Tuvieron una conversación agradable y se quedaron sin rencores y sin ningún tipo de resentimientos.Continuaron sus vidas, separados... 

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04/05/2008 GMT 1

El secuestro ( Elicio)

prometeo @ 23:25

 

  22-4-08. Sale en la televisión la noticia de que han secuestrado al presidente de los EE.UU. Jorge Bush, y sólo hay un hombre valiente y audaz al que le han podido encargar esta peligrosa misión, Mikel William, el mejor agente del FBI y el responsable de salvaguardar la paz donde se le necesite.

El primer paso que di fue hablar con unos testigos que estaban trabajando enfrente del lugar por donde pasaba el presidente para participar en un acto benéfico. Ellos eran los encargados de mantener los cristales limpios de los edificios colindantes. Uno de ellos llamado Ron Stewart afirmó haber oído una especie de disparo. Cuando llegó al lugar de los hechos, no había nada ni nadie. El lugar de donde procedía aquel extraño ruido que creía haber oído, se dio cuenta de que era una habitación, exactamente un despacho del edificio de oficinas que daba a la calle en donde se celebraba el acto benéfico. El segundo chico más joven que Ron Stewart, dijo más o menos lo mismo que su compañero, y cuando me fije en su expresión me di cuenta de que estaba asustado, pues él no había hecho nada y no entendía para qué tanta preguntita. La empresa que los contrató corroboró su declaración y había testigos que decían que habían dicho la verdad. Investigué el despacho de oficinas que me habían dicho, pero no encontré absolutamente nada. Entonces pensé que a lo mejor el disparo que declaraban los limpiadores de cristales, podría haber sido algún petardo causado por el tumulto de gente que se encontraba fuera esperando ver al presidente. Salí del edificio. Me disponía a caminar en dirección a mi casa para intentar unir las piezas de todo aquel entramado puzzle cuando, de repente, noté un fuerte golpe en la cabeza. ¡Me desperté en una habitación oscura! Me di cuenta de que estaba atado a una silla. Solamente había una fuerte luz que me apuntaba a la cara y me cegaba. Oí una voz que pedía auxilio pero no muy comprensible ya que todavía estaba aturdido, debido al fuerte golpe. Consiguí desatarme con todas mis fuerzas y a la vez,como noté que la luz que me apuntaba hacía que mi cara sudase y se calentase demasiado, intenté darme la vuelta. La luz apuntaba ahora a la cuerda y de esa manera la cuerda prendió y la utilicé a modo de lupa. Me incorporé por fin de nuevo y me dirigí hacia la voz que había oido antes. Consiguí ver una puerta al final de aquella oscura habitación. Cuando la abrí, ví un pasillo, me adentré en él hasta que llegué a ver otra puerta, la atravesé y vi a un hombre de aspecto ya mayor que estaba amordazado. Cuando lo liberé, me llevé una sorpresa. ¡Era el presidente de los EE.UU ! A los bobos de los secuestradores se les había olvidado quitarme el movil, así que llamé a la policía. Pasaron unos minutos y se empezaron a oir tiros.




¡Atraparon a los secuestradores! Maikel y el presidente fueron escoltados a un lugar seguro. Maikel fue recompensado con creces y nombrado guardaespaldas del presidente.

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22/04/2008 GMT 1

Accidente (Novela policíaca)

karen5 @ 16:22

 

En la mañana de un día cualquiera, un sol ardiente y un agradable día, pasó lo temido por el alcalde, pues le secuestraron a la hija. Se supone  que, obviamente, fue por el dinero.

Al enterarme de lo que había pasado, me aterroricé al pensar que mi amiga estaba en manos de unos malhechores. Recorrí toda la ciudad para ver si encontraba alguna pista y pensé dónde podía haberse producido el secuestro.  Después de un rato se me ocurrió ir al colegio de Clara y allí me encontré a un ciego que me reveló su secreto; en realidad sí tenia vista. Le pregunté si no había visto algo fuera de lo normal y me dijo que a las 12:00 PM vio a un hombre, pero no alcanzó a escuchar lo que le decía ese extraño a Clara. Sólo la vio mover la cabeza y subirse los dos a un coche. Al cabo de una hora observó que llegaba el papá a por ella y le pareció extraño. Seguí buscando más testigos en el colegio y decidí ir a hablar con el celador del colegio. Me dijo que habían venido dos personas, tomaron a la niña, la introdujeron en un coche y se fueron. Me encontré muy conmocionada al ver que una historia no concordaba con la otra y me pareció lo mejor ir donde el alcalde a contarle lo que me había sucedido. Llegamos a la misma conclusión: uno de los dos había mentido, pero.. ¿por qué lo habían hecho? El alcalde me dijo: Alguno de los dos debe ser cómplice. Estuve investigando y pude averiguar quién había mentido. Fue el ciego. Supuse que él era cómplice, pero no quise dar parte de esto a la policía porque sabía que estaba en juego la vida de Clara. Cuando estaba yo con el alcalde, éste recibió la llamada que estaba esperando Le pidieron que me pasaran a mí el teléfono. Yo pensé: "¿y por qué a mí?”, Me puse al teléfono. Me citaron en media hora, al lado de la heladería Mario Bross, sola. Me dijo:

- Si llega alguna patrulla, mataremos a la niña. Quiero $20.000.000. Nada de trampas. Tenemos todo vigilado.

Le comenté al alcalde. Éste fue a la caja fuerte, sacó el dinero, lo metió en un maletín y me lo dio y dijo:

- ¡Confió en ti!.

Yo estaba segura de lo que hacía. Tenia miedo, pero seguí adelante. Llegó el momento en que yo estaba enfrente de la casa. Toqué la puerta y salió el ciego. Me sorprendí, pero intenté que no se notara lo nerviosa que estaba.

Tenía el dinero en la mano y todo estaba oscuro. Sólo había un poco de luz al fondo junto a una puerta. Me dirigí. Al llegar allí, toqué la puerta y me dijo una voz ruda y gritona:

- ¡Adelante!.

Entré. Lo primero que vi fue a Clara que estaba sentada en una silla como si nada. El señor tenía un aspecto corpulento, alto, y tenía unas gafas. Me dijo que pusiera el dinero encima de la mesa. 

– Deme la niña primero- le dije. 

- ¡ No! - contestó él- Primero el dinero. Confíe en mi.

- ¿Cómo cree usted que yo voy a confiar en usted después de haber secuestrado una niña?- le dije yo. 

Él sonrió un poco y dijo

– Si no sabe por qué lo hice, quédese callada.

Clara me hacia señales con el dedo en forma de negación, sin que el hombre la viera. Me aproximé a entregarle el dinero, pero me detuve y le pregunté:

- ¿No lleva ninguna arma encima?

- Si cree que llevo alguna -me dijo- váyase y deje la niña aquí.

Me quedé extrañada de aquella respuesta. Dejé el dinero encima de la mesa, y me eché  hacia atras un poco. Clara se vino junto a mí y volví a dar pasos atrás para irme, pero me dijo:

- Espere un momento. Tome. El dinero es suyo.

Yo me quedé callada y me repitió que tomara el dinero. Encendió la luz y se quitó las gafas. Me sorprendí al ver al chico que hacía un par de meses había sido mi novio. Nos habíamos separado por un malentendido. 

- Era la única forma de que nos viéramos- me dijo-. Tu nunca contestabas a mis llamadas, amor, y todo esto ha sido planeado; el alcalde.., todos han sido mis cómplices. ¿ Por qué crees que la policía no se ha dado cuenta de esto?

Yo estaba impactada. Sólo le dije:

- ¡ Te quiero! No vuelvas a separarte de mí...

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Mito de Altea y Meleagro

valeria5 @ 16:19

 

altea.jpg

De Eneo tuvo Altea otro hijo, Meleagro, al que algunos afirman concibió de Ares. Cuentan que cuando éste cumplió siete días se presentaron las Moiras y anunciaron que Meleagro moriría cuando se consumiera por completo el tizón que ardía en el hogar. En cuanto Altea oyó esto, recogió el tizón y lo guardó en un arcón. Sin embargo, Meleagro, que se había hecho un hombre invunerable y apuesto pereció de la siguiente forma:

Cuando Eneo ofreció a todos los dioses las primicias de los frutos habidos durante el año en la comarca, se olvidó tan sólo de Aternis, y ella, llena de ira, envió un jabalí de tamaño y fuerza extraordinarios que dejaba yerma la tierra y aniquilaba los ganados y a todo ser con el que se encontraba. Contra este jabalí Eneo convocó a todos los campeones de la Hélade y proclamó que a quien lograra dar muerte a la fiera, le concedería en premio su piel. Los que se reunieron para dar caza al jabalí eran los siguientes: Meleagro, hijo de Eneo, y Driante, hijo de Ares, estos dos de Calidón; Idas y Linceo, hijos de Afareo, de Mesenia, Cástor y Pólux, hijos de Zeus y Leda, de Lacedemonia; Teseo, hijo de Egeo, de Atenas; Admeto, hijo de Feres, de Feras; Anceo y Cefeo, Hijos de Licurgo, de Arcadia; Jasón, hijo de Esón, de Yolco; Ificles, hijo de Anfitrión, de Tebas; Pirítoo, hijo de Ixión, de Larisa; Peleo, hijo de éaco, de Ftía; Telamón, hijo de éaco, de Salamina; Euritión, hijo de Actor, de Ftía; Atalanta, hija de Esqueneo, de Arcadia; Anfiarao, hijo de Oícles, de Argos; con éstos también estaban los hijos de Testio. Una vez reunidos, Eneo les brindó hospitalidad durante nueve días; pero al décimo, aunque Cefeo, Anceo y algunos otros rehusaban partir hacia la cacería en compañía de una mujer, Meleagro, que, pese a tener por esposa a Cleopatra, hija de Idas y Marpesa, quería hacer el amor también con Atalanta, les obligó a partir de cacería con ella. Cuando tenían rodeado al jabalí, Hileo y Anceo perecieron a manos de la fiera y Peleo hirió con la jabalina sin querer a Euritión. Atalanta fue la primera que con sus flechas alcanzó al jabalí en el lomo y Anfiarao el segundo, en un ojo; pero Meleagro logró acabar con él hiriéndole en el flanco y, tomando la piel, se la regaló a Atalanta. Los hijos de Testio consideraron inaceptable que una mujer obtuviera el premio habiendo varones y le arrebataron la piel, aduciendo que les correspondía por parentesco si Meleagro prefería no tomarla. Pero Meleagro, llevado por la ira, mató a los hijos de Testio y entregó la piel a Atalanta. Altea, llena de pesadumbre por la muerte de sus hermanos prendió fuego al tizón y de inmediato Meleagro pereció.

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08/04/2008 GMT 1

La emboscada

mauro5 @ 16:30

Era una tarde de mucho calor. Cuando el sol se escondía, yo estaba en una plaza, leyendo una novela muy bonita de Robert Louis Stevenson. Me llamaba Michael Hopkins y trabajaba en la F.B.I. Vivía en la ciudad de los Angeles (E.E.U.U.). La verdad es que no me gustaba mi trabajo, pero era lo único que me quedaba.Tuve una infancia muy aventurera. Siempre soñe con ser arquitecto, pero no tenía ganas de realizarlo. Me facinaba recorrer el mundo, visitar las 7 maravillas que posee la Tierra.Me cautivaba demasiado leer. Mi sueño, mi deseo siempre fue un paraíso con una biblioteca enorme, con pisos y escaleras infinitas.

Era martes, 13:45. Permanecía, como siempre, en mi oficina, tomando un café. De pronto, mi jefe, John Laury, me llamó muy estresado. Salí corriendo de mi despacho. Me dijo que se había producido el secuestro de un millonario muy respetado, pero... no me dijo el nombre. Entonces, le volví a preguntar. Se llamaba Edwar Kay. Paralisado e inmóvil me senté en una silla. Edwar Kay era mi mejor amigo. Trabajaba en el gobierno. Fue muy prestigioso en el país. Lo había conocido cuando tenía 15 años. De allí nunca nos separamos. Era como el hermano que nunca tuve. Traté de tranquilizarme y trabajar como profesional que soy.

Era 16:13 hs. Estaba en la casa de Kay donde se había originado la situación espantosa.

Buscando pistas, con mis compañeros, encontré un pelo de color marrón y lacio. Me pareció sospechoso, porque él tenía el cabello rubio. Inmediatamente lo mandé analizar al forense, para saber de quien se trataba.

Esperando los resultados, me acordé que tenía que pagar los impuestos y hacer las compras.

Miercoles, 12:00 hs. Escuchando los bellos sonidos de la naturaleza, desde la ventana de mi despacho, sonó mi celular. Era el Forense, me comunicó que el pelo pertenecía a Mike Darling, un ex-convicto. Se le había acusado de robo y le sentenciaron a 5 años.

12:10 hs. Al enterarme, averigüé todo los datos del sospechoso. Vivía en los Ángeles al ...

Cogí mi coche y con 3 patrullas más, fui a su casa. No había nadie, registramos todo. Lo primero que hice fue ver el teléfono. Su última llamada había sido a las 12:08 hs y, encima, estaba contestada. Salí disparado hacia el vehículo. Patrullé la ciudad. Por supuesto que poseía el identiquit del hombre. Por radio ordené que me averiguaran el número de matrícula del auto. Me dijeron que el número era 12....

Cinco minutos después localicé el coche. Sigilosamente logré que no me viera. Lo seguí.

Después de un largo viaje, estaba en una especie de desierto que parecía no tener límites. A lo lejos se veía un almacén o algo parecido. El sospechoso se detuvo allí. Todo fue muy rápido.

“LAS NOTICIAS”: “Edwar Kay quedó en libertad. Los secuestradores han escapado con la recompensa. Los agentes rodeaban las fronteras del país. El agente de la F.B.I., Michael Hopkins, ha desaparecido tras la busqueda de Mike Darling.”

-¡Maldita sea! ¿Dónde estoy? ¡Está todo oscuro! ¡Ayudaaaaaaaaaaaa!

 F I N. 

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Sonatas de Ramón María del Valle Inclan

andrius_16 @ 16:03

 

Sonata de primavera

La Sonata de primavera (1904) tiene lugar en Italia. El marqués es una persona orgullosa y se nos cuenta un intento de seducción que no logra. Es un ambiente lujoso de un palacio. Tiene que hacer llegar un mensaje del Papa, pero la persona a la que lo tiene que entregar, monseñor Gaetani, se está muriendo. En el palacio se encuentra también la princesa Gaetani, que tiene varias hijas; la primera, Mª Rosario va a entrar en un convento, y el Marqués que se siente atraído por ella e intenta conquistarla. Ella lo toma por el diablo y huye de él. A parte de lo divino y lo satánico, también aparece la muerte y el amor. No sólo la muerte de monseñor Gaetani, sino también la muerte en brazos de Mª Rosario de su hermana pequeña 

 

Sonata de estío

La Sonata de estío (1903) se sitúa en México. Es una historia de amor plena. En un viaje a México, el Marqués de Bradomín conoce a la ‘niña chole’, que tiene una relación sexual con su padre, que es bandolero. Esto le atrae y tiene una relación con ella a espaldas del padre.

 

Sonata de otoño

La Sonata de otoño (1902), está localizada en Galicia, en un pazo al que se dirige el marqués donde se está muriendo su prima Concha, una mujer con la que tuvo una relación amorosa anteriormente y de la que ella sigue enamorada. Es un sentimiento de melancolía porque es un amor pasado.

 

Sonata de invierno

La Sonata de invierno (1905). El marqués es herido en una guerra carlista y se recupera en un convento de Navarra. Valle-Inclán nos presenta a un aristócrata católico, elitista, orgullos y engreído, al que le gusta escandalizar. Se le identifica con el diablo en su forma de actuar y en sus expresiones vemos algo de satanismo aún siendo católico. Como todo Don Juan no se atiene a las normas, sino al deseo, y le gusta que sea difícil. En el convento le cuida una jovencita a la que él intenta seducir. La madre abadesa se da cuenta y habla con él. Finalmente se cuenta que es su hija y aunque él lo sabía quería seducirla.

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Relato Policiaco

valeria5 @ 15:57

Era una tarde de Abril llovía mucho. Estaba preparándose para salir cuando de repente suena el teléfono de casa, era un número desconocido...
Ana dudó por unos instantes, no sabia si contestar, no tenia mucho tiempo para hablar miró el reloj y decidió cogerlo.
Era la policía diciendo que su padre estaba muerto, que había sido asesinado por una banda en esos tiempos. Ana dejó de oír al policía en el mismo instante que le dijeron:
``Tu padre ha muerto´´, no le importaba lo demás que dijera sobre cómo había sido, se desmayo.

A las 12 del siguiente día Ana se despertó en un hospital al lado de un oficial de policía y en el otro un medico con el semblante un poco preocupado. Ana les dijo:
-Si me tienen algo díganmelo ya.
El médico dijo:
-Empezaré yo. Recibimos ayer la llamada de un señor diciéndonos que en la Avenida Principal estaba desmayada una señora mayor –Ana hizo una mueca, sospechando quién sería- enviamos una ambulancia lo más rápido que pudimos. Cuando llegamos identificamos que era su madre, puesto que revisamos su documentación. Estaba con un semblante de preocupación, en ese instante deducimos que era una bajada de presión o algo similar, nada grave. Al llegar al hospital su madre entro en coma, aun estamos investigando las causas de su desmayo, se encuentra en la sala de cuidados intensivos, en la segunda planta y ahora procederemos a hacerle unos análisis pero necesitamos una autorización, dado el estado de su madre, tiene que firmar.
Ana estaba atónita, le daba vueltas la cabeza, se acababa de enterar de que su madre estaba en coma. Tomó aire y decidió ser valiente, aunque poco a poco sus fuerzas se estaban agotando, miró a la sala donde estaba y se encontró con la mirada atenta del oficial de policía, le hizo una seña de que hablase.
-Bien, seguiré yo. Los demás oficiales de mi departamento estamos en busca y captura de una banda de delincuentes durante los 2 últimos años y tenemos la certeza de que esta banda tiene relación con el asesinato de su padre y al mismo tiempo con el desmayo de su madre. Esta banda ayer decidió atracar el banco de la Avenida Principal, yo estaba dando vueltas alrededor de esa calle cuando me avisaron que en al banco se había activado una alarma silenciosa. Di la vuelta y fui al banco, era demasiado tarde, su padre era rehén del cabecilla del grupo-hizo una pausa- llamé a mas unidades para controlar la situación. Cuando me dispuse a hacerlo escuché un disparo, habían matado a su padre, pero no entiendo hasta ahora el porqué, yo fui a socorrer a su padre a ver si esta vivo porque desde la distancia en la que estaba no sabia dónde le habían dado, la banda se escapó pero después de 3 horas los capturaron. Y la razón por la que le dije que también tenia que ver con su madre es que presenció todo el altercado pues ella estaba en la tienda de frutas que estaba a cinco metros del banco.
Al acabar el relato el rostro de Ana estaba lleno de lágrimas, decía para sus adentros que se le había venido el mundo encima.
La tarde anterior llevaba prisa porque iba a conoce a sus padres biológicos y con lo ocurrido, decidió que lo mejor era no conocerlos y mantener el recuerdo de sus ``verdaderos padres´´.

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